10 de mayo de 2012


El tiempo, cuyo paso no puede medirse con el reloj, suele mostrar en algún momento, y en menor o mayor medida, que los cristales del enamoramiento se derriten y se quiebran para dar lugar a un redescubrimiento del otro, despojando de todos los velos de la idealización y la ceguera iniciales. Ese es el momento en el que muchas parejas se desnudan, es el momento en el que el amor se pone a prueba como una problemática relacionada con la elección.