El
tiempo, cuyo paso no puede medirse con el reloj, suele mostrar en algún
momento, y en menor o mayor medida, que los cristales del enamoramiento se
derriten y se quiebran para dar lugar a un redescubrimiento del otro,
despojando de todos los velos de la idealización y la ceguera iniciales. Ese es
el momento en el que muchas parejas se desnudan, es el momento en el que el amor
se pone a prueba como una problemática relacionada con la elección.