Hace muchísimo no escribo, lo sé. Pero también sé que lo único que tengo para contar es que desde el día veintidós de diciembre del año dosmiltrece mi vida cambió para siempre. Si, en serio, cambió.
Conocí al amor de mi vida. Absolutamente con esas palabras. Él, él es todo lo que alguna vez en mi vida me imaginé como perfecto. Gracias a él soy otra persona. Madura, responsable, autocrítica. Soy mejor, siempre mejor. Vivo feliz, siempre que él está feliz. Porque mi autoestima depende de él. Porque mi cuerpo entero depende de él. Porque si me falta me muero, y siento todo mi ser vive de él. Me hizo olvidar de todo lo malo en mi vida. Mis sonrisas tienen su nombre. Nunca tuve tanto miedo de perder algo, alguien.
Lo nuestro se dió muy angelicalmente. ¿Alguna vez vieron las típicas películas yankees donde un chico del colegio se conoce con una jóven que lo vuelve loco y viceversa? Bueno, esto tiene detalles aún más geniales, que lo hacen terriblemente único. Nos conocemos hace.. cuánto.. ¿5 años? Si. Nos conocemos. Es decir, sabemos de la existencia del otro hace varios años, mas nunca habíamos hablado, hasta el 22 de diciembre del 2013, cuando mis padres deciden ir a La Posada. MI querida Posada. Aquella que me cambió todo. Es larga la historia. En fin. Nos amamos. Nos amamos, creo desde el primer momento en que nuestros ojos se cruzaron. Está bien, yo sabía que mi mejor amiga siempre estuvo loca por él, pero ¿qué podía hacer yo? ella está de novia, yo.. yo no. Él nunca la vió como algo más.. a mi, me vió diferente desde que me presenté ante él y su familia.
Creo que nuestra historia es la envidia de muchas novelas de amor frustradas. Nunca me interesó tanto alguien como él. Es, es mágico. Nuestros padres se llevan excelente, es más, son amigos hace unos 8 años. Su familia es espectacular, genial, inmejorable. Me trataron bien desde el primer momento y en ningun lugar me siento como en su casa. A él lo intentamos tratar igual en la mía.. Papá y mamá lo aman. Nunca podrían haber querido a alguien mejor que a él. Mi hermano... bueno... es mi hermano. Creo que ya lo conocemos suficiente.. No le pidas peras al olmo. El me ama y nunca va a aceptar que su hermanita tenga novio, pero bueno.. digamos que le cae bien. El resto de mi familia aún no lo conocen y ya lo aman de por sí. Recordemos que yo tengo a mi familia toda desparramada por todo Buenos Aires, se hace difícil presentárselos.
Hasta el día de hoy llevamos cinco meses desde el primer beso, cuatro meses de novios oficiales, y millones de momentos juntos. No me imagino con nadie más. Sólo quiero que esto dure lo que dure mi vida. Jamás nos peleamos. Siempre discusiones idiotas que terminan en un beso y un abrazo. Algo que me sorprende, todavía, es la cantidad de cosas que tenemos en común.. Todavía sigo pensando que somos hermanos separados al nacer. Somos idénticos. Nos llevamos una semana de diferencia. Yo nací el 28 de noviembre, pero tenía fecha estipulada para nacer el 5 de diciembre. El nació el 5 de diciembre, sin embargo, tenía fecha para el 28 de noviembre. ¿Coincidencia? ¿Casualidad? ¿CAUsalidad? De ahí en más, todas las cosas que se pueden compartir con alguien lo hacemos nosotros. Música, gustos, comidas, colores, sentimientos, pensamientos, ideologías, formas de vida, rutinas, proyectos, costumbres, crianza, lo que se te ocurra. No sé si es porque somos del mismo signo.. Prefiero no creer en esas cosas. Yo creo que simplemente es el destino. Creo en la otra mitad dispersa por el mundo dispuesta a juntarse con uno mismo. Creo en que la mía estaba más cerca de lo que nunca imaginé. Creo en que la encontré y en que nunca nos vamos a separar.
Cuando las cosas se dan bien desde el principio, cuando todo es real, sin mentiras, transparente y pasional, hay que cerrar los ojos, respirar hondo y vivir la vida.