8 de diciembre de 2015

Quién? yo?

No sé si quiero, o si no.
Es rara la situación que estoy llevando últimamente. No puedo dejar de conocer gente, y que terminen involucrándose conmigo, y algo más. No sé si es porque soy muy simpática o se debe a que estoy confundida sobre qué es lo que quiero. Parece que desde que terminé esa relación no puedo empezar algo serio con absolutamente NADIE. ¿Influirá también el hecho de irme a Buenos Aires? Creo que no. Creo que esto está en mi personalidad. No puedo pensar en el compromiso, ni soñarlo. Si, tengo 18 años ya sé. Pero me considero más madura que algunas chicas de mi edad. 
De hecho a veces miro a algunas parejas, felices, viviendo miles de lindos momentos y correspondiéndose el uno con el otro, únicamente, y me dan ganas de formar parte de algo así. Encontrar esa persona que me llene, me complete, y me saque las ganas de estar con alguien más.
Quizás es eso, ¿no? quizás se trata de encontrarlo. ¿y mientras tanto? ¿sigo saliendo, divirtiéndome con mis amigas, portándome mal, pasándola bien? ¿se trata de eso?
Se trata quizás de disfrutar esta edad como corresponde, pero a veces pienso que estoy haciendo las cosas mal. Por ejemplo, uno de los días en los que salí este fin de semana (salí todo el fin de semana completo) estuve en una situación incómoda, que me dió la pauta de que algo estaba fallando, o no encajaba. Se juntaron, en un mismo boliche, cuatro chicos con los que yo salí, recientemente claro está. Los cuatro me buscaban, me celaban, querían bailar y estar conmigo. En un momento se juntaron tres, en un radio de 2 metros alrededor mío, mirándome, intentando entender qué era lo que me pasaba que no les hablaba o no los estaba besando. En ese momento me caí en la conclusión de que no era lo que quería. Estoy cansada, verdaderamente cansada de que las personas (hombres) reclamen atención, tiempo, espacio, interés. No quiero. Pero como dice mi mamá, también es mi culpa por darles el lugar a entrar, de alguna u otra forma en mi vida. O simplemente besarlos.
Creo que este fin de semana se me fue todo de las manos. Llegué al momento de no saber cómo se llamaba el chico que tenía en frente pero ver como me acecha con la mirada y me hace entender que me desea. 
De eso también me di cuenta. Jamás fui rechazada por nadie, por ningún varón, jamás. Y eso me da la posibilidad de, el chico que me guste, mirarlo por cinco minutos seguidos y ya tenerlo al lado mío, o recibir el mismo interés del otro lado. Eso no lo digo de agrandada, digo lo que realmente me pasa.
No sé qué será lo que ven en mi, pero no lo controlo. Simplemente soy yo, no finjo más de esto. Una mina simpática, que te hace reír y baila sin importarle lo que digan los demás. La que se toma un fernet en la playa, te hace un tackle en la arena y toma birra de la botella cantando canciones de cancha. No soy una negra villera, claro está. Me divierto siendo genuina, siendo yo. No me importa lo que el otro piense, y aún así le gusto a mucha gente. Debe ser por eso, por el hecho de sentirme deseada que no puedo dejar de acceder (no acceder en el sentido sexual, no) a que el otro llegue a mi.
Cuando la otra persona me hace reir, y me mira más de lo que mira a cualquier otra persona, no puedo evitar embellecerlo. Aunque sea feo para la mayoría de mis amigas y de todos, claro. No sé por qué, pero escucho generalmente que me digan “te comés todo lo que camina” y aunque me ría y mande al diablo a todos, siento que no es así. A pesar de que a veces me equivoco y terminan siendo terribles estúpidos, la mayoría con el tiempo me hace sentir bien, pasar un buen rato y despreocuparme de todo. Hasta que, naturalmente, se cruzan todos en un mismo espacio y yo quedo en el medio, impávida, ignorando todo. Eso no me gusta, pero no puedo hacer nada. Mar del Plata claramente es, no un pañuelo, es un chicle, donde uno piensa estar separándose de una persona, para no encontrarla, pero se da vuelta y ahí está. 
Sé que para evitarme todo esto debería dejar de ser así con los chicos. Dejar de ser tan dada y ser un poco más seria, pero no es mi naturaleza. Me encanta integrar, conocer gente nueva (buena), y que sean simpáticos, que no sean superficiales y que se den a conocer con una sonrisa de oreja a oreja, que te compartan un mate, que te digan de ir a la playa con todos sus amigos y los tuyos, armar un partido de voley y al final del día correr todos al agua, empujándose y riéndose.
Esas cosas me fascinan y no puedo evitar disfurtarlas al máximo, pero cuando me doy cuenta que uno o dos de los que nos acompañan me miran, me coquetean, empiezo a encontrarles atractivos y dejo que fluya. 
Algún día encontraré esa persona que me convenza de que todo el tiempo perdido (o ganado) fue un camino directo hacia él, y que luego de vivir tan desmesurada y despreocupadamente todos estos años llegó el momento de sentar cabeza y ponerse seria de una vez.
Espero espero que pase. Mientras tanto? disfrutar todo esto que viene.