25 de octubre de 2015

Tengo la boca mediana, los labios me los halagan bastante, la nariz mediana y los ojos, ¿también normales?. Soy grande, me lo dicen a menudo. Mis amigas/os, que me quieren mucho. No soy baja, soy alta. Soy demasiado espontánea, y me pierde el impulso cuando prevalece en mí el sentimiento a la razón. Pero viene de familia. Soy excesivamente celosa. Mi tolerancia es escasa. Y eso me vuelve loca. La impaciencia también me juega malas pasadas. Le doy demasiada importancia a todo. Y eso hace que me irrite a menudo. Me enfado. ¿Qué queres que haga? Soy demasiado pasional. Y peliculera, claro está. Esto último siempre hace que me decepcione de los momentos y de las personas. Me da por imaginarme mil historias con él, todas con final feliz, claro. Hay días que me entran brotes neuróticos, y me vuelvo un temporal loco. Soy impulsiva, y contestaría de carácter. Siempre termino lastimando a alguien. Aunque también soy simpática y muy expresiva, y tengo una sonrisa que me hace linda. Soy fuerte. He sido testigo del dolor. De aquél que me arrebató a los seres queridos. Y eso me ha hecho crecer. A veces me da por pensar que soy hipocondríaca. No suelo quejarme cuando me pasa o me duele algo. Soy muy futurista. Vivo más en el mañana que en el hoy, y eso me ha destruido varias veces, pero soy Iris, no aprendo. Me encanta que me besen por todas las partes del cuerpo. Sobre todo por el cuello. Y que me hagan temblar. Que me pongan el corazón de gallina. Como a todas las chicas, supongo. Aunque también me encanta besar y dar mimos, aunque muchas veces no lo demuestre. Y volcar el corazón de alguien, preferiblemente el suyo. No me desagradan los regalos, aunque prefiero los pequeños detalles. Sacar fotos es una de mis pasiones. Me gusta observar a la gente e imaginarme historias con ellos y descubrir que cada persona es un mundo. Me encanta la playa y tomar sol. Y tumbarme hasta perder la noción del tiempo.Me gusta gastar tiempo en preparar un buen mate. Me apasiona vivir, sentir que estoy viva. Y enamorarme hasta de las flores. 


A veces, se me da por recordarlo, y no puedo evitar sonreírle a la vida.