Tengo la boca mediana, los labios me
los halagan bastante, la nariz mediana y los ojos, ¿también normales?. Soy
grande, me lo dicen a menudo. Mis amigas/os, que me quieren mucho. No soy baja,
soy alta. Soy demasiado espontánea, y me pierde el impulso cuando prevalece en
mí el sentimiento a la razón. Pero viene de familia. Soy excesivamente celosa.
Mi tolerancia es escasa. Y eso me vuelve loca. La impaciencia también me juega
malas pasadas. Le doy demasiada importancia a todo. Y eso hace que me irrite a
menudo. Me enfado. ¿Qué queres que haga? Soy demasiado pasional. Y peliculera,
claro está. Esto último siempre hace que me decepcione de los momentos y de las
personas. Me da por imaginarme mil historias con él, todas con final feliz,
claro. Hay días que me entran brotes neuróticos, y me vuelvo un temporal loco.
Soy impulsiva, y contestaría de carácter. Siempre termino lastimando a alguien.
Aunque también soy simpática y muy expresiva, y tengo una sonrisa que me hace
linda. Soy fuerte. He sido testigo del dolor. De aquél que me arrebató a los
seres queridos. Y eso me ha hecho crecer. A veces me da por pensar que soy
hipocondríaca. No suelo quejarme cuando me pasa o me duele algo. Soy muy
futurista. Vivo más en el mañana que en el hoy, y eso me ha destruido varias
veces, pero soy Iris, no aprendo. Me encanta que me besen por todas las partes
del cuerpo. Sobre todo por el cuello. Y que me hagan temblar. Que me pongan el
corazón de gallina. Como a todas las chicas, supongo. Aunque también me encanta
besar y dar mimos, aunque muchas veces no lo demuestre. Y volcar el corazón de
alguien, preferiblemente el suyo. No me desagradan los regalos, aunque prefiero
los pequeños detalles. Sacar fotos es una de mis pasiones. Me gusta observar a
la gente e imaginarme historias con ellos y descubrir que cada persona es un
mundo. Me encanta la playa y tomar sol. Y tumbarme hasta perder la noción
del tiempo.Me gusta gastar tiempo en preparar un buen mate. Me
apasiona vivir, sentir que estoy viva. Y enamorarme hasta de las flores.
A
veces, se me da por recordarlo, y no puedo evitar sonreírle a la vida.